LUNES 11
de abril (HealthDay News/HispaniCare)
-- Para hombres y mujeres mayores, una dosis de aceite de pescado o de soya al
día podría ayudarle a no visitar el cardiólogo.
Eso es de acuerdo con un nuevo estudio que sugiere que tomar complementos
diarios de ácidos grasos omega-3 provenientes de la soya o el pescado reduce de
forma rápida el riesgo de un ataque cardiaco súbito en una persona mayor.
Un equipo investigador de Atlanta, Boston y México halló que una medida clave de
la función del ritmo cardiaco saludable, conocida como variabilidad de la
frecuencia cardiaca (VFC), mejoraba de forma rápida y significativa entre
aquellos de 60 años o más que habían estado ingiriendo estos complementos. Su
informe aparece en la edición de abril de Chest.
La prueba de VFC es una herramienta de diagnóstico bien posicionada usada por
los cardiólogos para evaluar el sistema eléctrico del corazón para distinguir
las variaciones del ritmo cardiaco saludables de las anormalidades
potencialmente mortales, tales como la arritmia.
"Aunque la mayoría de las personas piensa que el corazón late como un reloj, en
realidad nuestro corazón tiene unas variaciones armónicas constantes que ni
siquiera percibimos", explicó el Dr. Fernando Holguin, de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta y autor del estudio.
"El lapso de tiempo entre latidos podría ser de repente un poco más corto o
largo, y estos ajustes son algo muy bueno", enfatizó. "Las personas con
insuficiencia cardiaca no tienen esas variaciones. Y los ácidos grasos en el
aceite de pescado y el de soya incrementan estas variaciones, lo que es una
clara evidencia de un corazón más sano".
En 2001 y 2002, Holguin y sus colegas se centraron en los niveles de VFC de 52
hombres y mujeres que vivían en residencias de ancianos cuyo consumo dietético
regular de pescado fue considerado como "deficiente". Todos tenían más de 60
años, y ninguno dependía de un marcapaso o tenía un historial previo de
arritmia.
Antes de administrar cualquier complemento, el equipo investigador hizo primero
un seguimiento de los niveles de VFC entre los pacientes cada dos días durante
dos meses. Luego de 11 semanas administraron a la mitad del grupo suplementos de
ácidos grasos omega-3 basados en pescado, en la forma de 2 gramos de cápsulas de
aceite de pescado al día. La otra mitad recibió cápsulas similares que contenían
ácidos grados provenientes de plantas, en la forma de 2 gramos de aceite de soya
al día.
Las medidas de VFC tomadas cada dos días durante el periodo con complementos
demostró aumentos significativos en las variaciones cardiacas sanas entre todos
los pacientes, reportaron los investigadores.
El aceite de soya provocó la menor cantidad de efectos secundarios no deseados,
causando eructos en sólo el 16 por ciento de los pacientes con cápsula de soya,
en comparación con el 41 por ciento de los pacientes con cápsula de pescado.
Asimismo, las cápsulas de aceite de soya provocaron náuseas en sólo el 8 por
ciento de los usuarios, en comparación con casi el 13 por ciento entre los que
recibieron cápsulas de pescado.
Holguin y su equipo anotaron, sin embargo, que las cápsulas de aceite de pescado
parecían ofrecer el mayor beneficio cardiaco en general. Por ejemplo, aquellos
que tomaban cápsulas de aceite de pescado mejoraban más rápido sus niveles de
VFC que aquellos que tomaban cápsulas de aceite de soya. Y aquellos que ingerían
aceite de pescado experimentaron incrementos de VFC en tan sólo tres semanas, en
comparación con las ocho semanas de los que tomaban soya.
De manera similar, los investigadores también hallaron que, de los dos
suplementos, el aceite de pescado parecía provocar mejoras del VFC a través del
espectro más amplio de impulsos eléctricos que controlan los cambios del ritmo
cardiaco saludable.
El equipo de Atlanta concluyó que, en un periodo de tiempo mucho más corto de lo
pensado, ambos tipos de complementos de ácidos graso omega-3 ofrecen cierta
protección contra los ritmos cardiacos malsanos y ataques cardiacos mortales
relacionados entre pacientes mayores.
El equipo investigador tiene esperanzas en que estos tipos de complementos
puedan ser un ingrediente fundamental, junto con los ejercicios, manejo del
estrés, pérdida de peso y buenos hábitos de sueño, en cualquier estrategia de
estilo de vida que busque preservar el funcionamiento de un corazón sano durante
los 'años dorados'.
Sin embargo, Holguin advierte que aún se necesita mucha más investigación, por
lo que nadie debe correr hasta la farmacia más cercana para buscar aceite de
pescado o de soya.
"No hay una respuesta simple", apuntó. "Es difícil determinar la dosis perfecta
que uno recomendaría para los complementos. Entonces, por ahora, creo que
consumir al menos una comida de pescado a la semana sea posiblemente lo mejor
que se puede hacer para aprovechar los beneficios del omega-3".
Anotó que una dieta rica en omega-3 incluye pescados grasos como el atún y el
salmón, vegetales de hojas verdes, y frutos secos como las almendras y nueces.
Tanto la Dra. Nieca Goldberg, directora de atención cardiaca en mujeres del
Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, como el Dr. David Jenkins,
presidente de investigación de nutrición y metabolismo en la Universidad de
Toronto, concurrieron en la necesidad de incorporar los ácidos graso omega-3 en
las comidas diarias. Aunque ambos afirman que hacer cualquier recomendación
firme sobre los complementos sería algo prematuro.
"Esto se suma a la evidencia de que los omega-3 son muy beneficiosos para el
corazón", declaró Goldberg. "Pero siempre se debe tener cuidado con el consumo
de complementos, por lo que se debe consultar con un médico primero". Anotó que
el omega-3 puede funcionar como un anticoagulante natural, y no debe ser
mezclado con otros anticoagulantes, como la aspirina.
"Se trata de un estudio muy interesante, pero debemos observarlo con
precaución", explicó Jenkins. "Aunque no quiero parecer pesimista, estudios
previos sobre el aceite de pescado han mostrado su beneficio como un éxito
marginal. Por tanto, necesitamos más datos antes de que podamos arribar a alguna
conclusión sobre los complementos".
FUENTE:
HealthDay
URL de esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24046.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 11/07/2005)
Por Alan Mozes Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Martes, 12 de abril,
2005
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
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MARTES 31
de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Ha habido un largo debate que debería ya
a acabar, al menos en lo que respecta a la American Heart Association, sobre si
los pacientes sometidos a una cirugía de bypass obtienen mejores resultados si
sus corazones se mantienen latiendo durante el procedimiento o si se usa una
máquina de derivación corazón-pulmón que desempeñe ese papel.
Cualquiera de los dos métodos ("con bomba" o "sin bomba) es efectivo, si el
cirujano y el hospital cuentan con la experiencia requerida, concluye un informe
que aparece en la edición de esta semana del boletín de la AHA Circulation. El
informe fue elaborado por un comité que evaluó más de 53 estudios que comparaban
ambos procedimientos.
"Siempre ha sido controversial cuál de ellos es mejor", dijo el autor principal,
el Dr. Frank M. Sellke, jefe de cirugía cardiotorácica del Centro Médico Beth
Israel Deaconess en Boston y presidente del consejo de la asociación sobre
cirugía cardiovascular y anestesia. "El procedimiento sin bomba de circulación
extracorpórea resultó mejor para algunos debido a que hubo menos confusión para
el paciente luego de la cirugía. Otros prefirieron el método con bomba de
circulación extracorpórea porque podían parar el corazón y realizar la operación
de una manera relajada".
"Observamos varios estudios para determinar si existía una ventaja mayor entre
uno u otro y concluimos que otros factores tenían mucho más peso que éste",
agregó.
Entre esos factores encontramos la calidad del hospital en donde se realiza el
bypass, la habilidad del cirujano a cargo de la operación y si el paciente sufre
otros problemas médicos, destacó Sellke.
"Existen algunas ligeras diferencias entre el procedimiento con o sin bomba de
circulación extracorpórea", declaró. "Pero estas diferencias son muy pequeñas".
Sólo casi el 20 por ciento de las operaciones de bypass se hacen mientras el
corazón aún late, anotó el informe, básicamente porque ese procedimiento es más
exigente técnicamente para el cirujano y requiere una mayor curva de
aprendizaje.
"Es mejor que un procedimiento sin bomba de circulación extracorpórea lo lleve a
cabo una persona experimentada y que se sienta relajada al respecto, ya que
exige un poco más del cirujano", explicó el Dr. Timothy J. Gardner, director
médico para la cirugía vascular y cardiaca del Sistema de Cuidado de Salud
Christiana en Wilmington, Delaware, otro autor del informe.
Se desprenden algunos beneficios asociados al método de intervención que se
realiza mientras el corazón late, agregó Gardner, incluyendo una recuperación
más rápida, menor necesidad de transfusiones de sangre y una permanencia más
corta en el hospital. Pero el factor más importante es "la experiencia y el
nivel de relajación del cirujano con respecto a la técnica", aseguró.
Alguien que se enfrenta a una cirugía de bypass puede obtener información sobre
la calidad del cirujano y del hospital, al menos en algunos estados, informó
Sellke.
"En determinados estados como Nueva York y Pensilvania, se puede investigar por
Internet y buscar información específica del cirujano suministrada por el
departamento de salud del estado", declaró. "En Massachusetts, se puede
encontrar información específica sobre el hospital".
Pero el valor de esa información es limitado, acordaron Sellke y Gardner.
"No siempre es esencial la menor tasa de mortalidad asociada con la operación",
enfatizó Sellke. "Un cirujano con una alta tasa de mortalidad puede haber
realizado el procedimiento en un número mayor de pacientes de alto riesgo".
Y las estadísticas del departamento de salud no hacen ninguna diferencia entre
el procedimiento realizado con o sin bomba de circulación extracorpórea, señaló
Gardner, así "no se puede conocer cuál ha sido la experiencia de un cirujano con
procedimientos regulares versus con los que se hacen sin bomba".
FUENTE:
HealthDay
URL de esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24972.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 29/08/2005)
Por Ed Edelson Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Martes, 31 de mayo, 2005
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
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MIÉRCOLES 25
de mayo (HealthDay News/HispaniCare)
-- Un importante estudio a largo plazo de pacientes tratados para la enfermedad
de la arteria coronaria halló que aquéllos que recibieron una cirugía de bypass
obtuvieron mejores resultados que los que se sometieron a un procedimiento de
apertura de la arteria con un dilatador, un tubo de malla metálica utilizado
para abrir las arterias obstruidas.
El estudio de más de 37,000 personas tratadas para la enfermedad de la arteria
coronaria en el estado de Nueva York entre 1997 y 2000 halló que el índice de
mortalidad de los pacientes con obstrucciones en tres arterias cardiacas era un
tercio más bajo para los que se sometieron a una cirugía de bypass en
comparación con los que recibieron dilatadores.
El índice de mortalidad para las personas con dos arterias obstruidas fue un 24
por ciento más bajo con cirugía de bypass, agregaron los investigadores. Y
notaron que el 7.8 por ciento de las arterias que recibieron dilatadores se
cerraron de nuevo a los tres años, en comparación con el 0.3 por ciento de las
arterias operadas en pacientes de bypass.
Los resultados del estudio aparecen publicados en la edición del 26 de mayo del
New England Journal of Medicine.
Los hallazgos cuestionan los resultados de ensayos aleatorios cuidadosamente
controlados, que siempre han sido catalogados como el estándar por excelencia en
esta área de investigación, dijo el investigador principal Edward L. Hannan,
presidente del departamento de gestión de política de salud y conductual de la
Universidad de Albany en Nueva York.
"Los resultados son esencialmente diferentes a los de los ensayos controlados",
aclaró Hannan. "En su mayoría, los ensayos aleatorios no han encontrado
diferencias significativas en cuanto a los resultados entre los dos
procedimientos".
Varias razones podrían explicar la diferencia entre los resultados mostrados en
el nuevo estudio y aquéllos de ensayos anteriores, explicó Hannan.
"Primero, los ensayos [originales] están basados en un número muy pequeño de
pacientes, así que tiene que haber muchas discrepancias para arribar a
diferencias significativas estadísticamente", manifestó. Por otra parte, agregó
Hannan , el estudio de su equipo involucró números muy grandes. En segundo
lugar, los ensayos aleatorios son muy restrictivos, excluyen a una gran cantidad
de pacientes por una variedad de razones, así que lo que se reporta en los
ensayos no refleja lo que sucede en la realidad.
"Además, a los pacientes en los ensayos se les hace un seguimiento meticuloso.
Si los cardiólogos hallan dolor de pecho, al paciente se le administra un
tratamiento inmediatamente para prevenir problemas. En la vida real, no tenemos
personas que hagan un seguimiento de ese tipo", agregó.
De acuerdo con Hannan, estas diferencias fundamentales revelan una "desventaja
en los ensayos clínicos que muchas personas no admiten".
Pero el Dr. Bernard J. Gersh, autor de un editorial acompañante en la
publicación y profesor de medicina en el Colegio de Medicina de la Clínica Mayo,
defendió enérgicamente el valor de los ensayos controlados.
Por su naturaleza, reconoció Gersh, los ensayos controlados son diferentes a la
práctica en la vida real. "Cualquier ensayo de tal naturaleza incluye sólo
pacientes que son adecuados para ambos procedimientos", afirmó. "De lo contrario
no se podría realizar el ensayo por motivos éticos. Siempre hemos sabido que los
pacientes de ensayos aleatorios que están demasiado enfermos [para implantes de
dilatadores] van directamente a cirugía".
Y eso es lo que pasa en el mundo real, apuntó Gersh, cuando los cardiólogos usan
su juicio clínico para seleccionar el mejor tratamiento, en base a la condición
del paciente.
"Lo que hallamos en este estudio de la vida real es que los pacientes más
enfermos parecen beneficiarse de la cirugía, mientras que el grupo menos enfermo
obtiene buenos resultados tanto con PCI [dilatadores para abrir la arteria] como
con cirugía", explicó Gersh.
El estudio actual muestra que la evidencia de ensayos controlados "va de la mano
con el criterio clínico", reseñó. En otras palabras, "[Cada] médico necesita
tomar esta evidencia y aplicarla a cada paciente individual".
FUENTE:
HealthDay
URL de esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24890.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 24/08/2005)
Por Ed Edelson Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Jueves, 26 de mayo, 2005
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
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MIÉRCOLES 4
de mayo (HealthDay News/HispaniCare)
-- Un reciente estudio sugiere que tomar ácidos grasos omega-3 del pescado puede
reducir el riesgo de arritmias peligrosas en los pacientes luego de una cirugía
de derivación o bypass en más del 50 por ciento.
Estos compuestos también podrían ser beneficiosos para los pacientes no
quirúrgicos. Un segundo estudio halló que los ácidos grasos omega-3 reducían en
67 por ciento la incidencia de arritmias auriculares en personas con marcapasos.
Ambos estudios fueron presentados esta semana en las sesiones científicas
anuales de la Heart Rhythm Society en Nueva Orleáns.
En el primer estudio participaron 160 pacientes de bypass divididos en dos
grupos antes de la cirugía. Luego de al menos cinco días después de la cirugía,
un grupo recibió ácidos grasos omega 3, mientras que un grupo de control no lo
hizo.
Luego de la cirugía, la fibrilación auricular posquirúrgica, una forma
potencialmente mortal de arritmia cardiaca, se desarrolló en 12 de los pacientes
(el 15.2 por ciento) que recibieron ácidos grasos omega-3, en comparación con 27
de los pacientes (33.3 por ciento) del grupo de control. Los pacientes tratados
con estos ácidos grasos también fueron hospitalizados por una cantidad de días
significativamente menor luego de la cirugía que aquellos del grupo de control.
Los investigadores del Hospital San Felipe Neri de Roma señalan que no hubo
diferencias notables entre los dos grupos de pacientes en la incidencia de
complicaciones posquirúrgicas no mortales o mortales.
En el segundo estudio participaron 40 personas con marcapasos e historia de
arritmia auricular. Según los investigadores del Hospital San Giacomo de Roma,
el tratamiento con ácidos grasos omega-3 logró una reducción dramática de las
arritmias auriculares. Cuando el tratamiento fue suspendido, los pacientes
experimentaron un aumento significativo en la afección.
"Estos dos estudios son más buenas noticias para los pacientes cardiacos. Estos
ácidos grasos del aceite de pescado muestran una verdadera promesa para la
prevención y el tratamiento de la fibrilación auricular y las arritmias
auriculares, dos afecciones graves del ritmo cardiaco", aseguró en una
declaración preparada el Dr. Stephen C. Hammill, presidente de la Heart Rhythm
Society
.
FUENTE:
HealthDay
URL de esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24495.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 03/08/2005)
Traducido del inglés: Jueves,
5 de mayo, 2005
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
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